Cuántas veces hemos deseado que otra persona se pusiera en nuestro lugar para que comprendiera lo que sentimos, cómo vivimos, qué queremos, ¿eres capaz de contabilizarlo...? Yo no, me faltan dedos y memoria.
Lamentablemente la empatía no es algo generalizado, y muchas personas precisarían de una dosis extra, a modo de suplemento vitamínico, para empatizar y comprender a personas que viven, piensan, sienten, y aman diferente. Podíamos, tú y yo, compincharnos para odiar a quienes tuvieran por gusto ponerle azúcar al Cola Cao, sin más. Odio injustificado sólo porque no comprendemos que alguien quiera más dulzor en su bebida de chocolate, porque no nos gusta el sabor que deja o porque en nuestra casa nunca se ha puesto de más, que lo mismo nos da porque el que alguien le ponga azúcar no quiere decir que tengamos, tú y yo, que tomarlo así, simplemente respetar a quien así lo desea.


